Obras, rehabilitación y subvenciones.
De la rehabilitación de la fachada al ascensor nuevo: presupuestos comparados línea a línea, votaciones preparadas con documentación clara, obra supervisada sobre el terreno — y los expedientes de las subvenciones canarias que pueden pagar una parte, preparados y presentados por nosotros.
Los proyectos que un edificio afronta de verdad.
La subvención que nadie pide.
Las ayudas públicas a la rehabilitación, la accesibilidad y la mejora energética existen — y buena parte se queda sin pedir, porque los expedientes son tediosos, los plazos son cortos y nadie en la directiva tiene las tardes libres para pelearlos. Ese dinero es de comunidades como la suya.
Seguir esos programas es trabajo nuestro. Cuando el proyecto de su comunidad encaja en una línea abierta, le decimos qué podría cubrir, preparamos el expediente, lo presentamos y lo perseguimos — para que la decisión de la junta sea sobre el edificio, no sobre el papeleo.
El dinero grande se mueve con cuidado.
Un proyecto de comunidad es dinero, molestias y paciencia de los vecinos, todo a la vez. La secuencia de abajo es cómo mantenemos las tres cosas intactas — y por qué nuestras obras terminan en una entrega, no en una disputa.
La mitad de gestionar un proyecto es gestionar sus conversaciones. Los propietarios quieren saber cuándo se monta el andamio, por qué cambió un presupuesto y quién dejó entrar a los pintores — y cuando esas preguntas caen sobre el presidente, el proyecto cuesta una amistad además del dinero. Por eso caen sobre nosotros: notas de avance en el portal del propietario, preguntas respondidas en 24 horas y una sola voz entre la comunidad y el constructor.
Y cuando se termina, se termina: repasos listados y reclamados, garantías archivadas donde la siguiente directiva pueda encontrarlas y las cuentas finales presentadas junto a la votación original — para que cada propietario vea que el proyecto costó lo que la comunidad acordó.
Contacto e información
Cuéntenos qué necesita su edificio — o qué le preocupa — y le respondemos con una forma clara de gestionarlo. Abajo, las preguntas que nos hacen las comunidades antes de un gran proyecto.
Las preguntas que nos hacen las comunidades
¿Quién decide si la obra se hace?
La comunidad, siempre — en junta, con las mayorías que exigen sus estatutos y la ley. Nuestro trabajo es que esa decisión resulte fácil: presupuestos comparados, opciones explicadas y la votación preparada y documentada.
¿Cómo pagan las comunidades las obras grandes?
Con el fondo de reserva, una partida presupuestada con antelación o una derrama que vota la comunidad — a menudo, una combinación. Y cuando el proyecto encaja en una línea de subvención abierta, parte del coste vuelve.
¿Qué subvenciones hay abiertas ahora mismo?
Los programas se abren y se cierran, así que cualquier respuesta honesta empieza por su proyecto: cuéntenos qué necesita el edificio y le diremos qué líneas están abiertas para él — rehabilitación, accesibilidad y energía son las familias habituales.
¿Supervisan ustedes mismos la obra?
Sí — pagos por fases, visitas a obra y fotos del avance, con técnicos especialistas cuando el proyecto los necesita. La factura se paga cuando el trabajo coincide con el presupuesto.
¿Se puede hacer obra en plena temporada?
En una isla que vive de los visitantes, el momento importa. Planificamos las fases ruidosas en torno al calendario de su comunidad — y a la paciencia de los vecinos.
¿Y si el constructor nos falla a mitad de obra?
Con pagos por fases nadie cobra por delante del trabajo, los contratos se redactan para poder exigirlos y los abogados del propio grupo están en la puerta de al lado si hay que llegar ahí. Primero, prevención; si hace falta, firmeza.